Como cada año, los sitios más emblemáticos dentro del Jardín Botánico deben ser reparados, reciclados, reacondicionados… un montón de “re” que implican mucho trabajo de nuestros jardineros y la inversión necesaria en insumos.
Este fin de invierno pusimos manos a la obra con el Jardín Romano, donde cambiamos las líneas de Buxus sempervirens de los accesos. Las plantas que cambiamos eran muy viejas y ya resultaba muy difícil mantenerlas compactas y densas, con el trabajo de topiaria.
También estamos embelleciendo el Jardín Francés, con el trazado de senderos y arabescos y la provisión de granza para mejorar el aspecto general.
