Sábado 7
Doble programa Paulina Singerman
Paulina Singerman (1911–1984), de las mejores comediantes del cine argentino, tuvo una trayectoria breve pero de impronta inigualable. Presentamos dos comedias de la época de oro que revelan su potencia cómica y su fondo melancólico: entre el exceso y el juego de identidades.
16 h / Cine argentino en video: Caprichosa y millonaria de Enrique Santos Discépolo (1940)
Discépolo traslada al cine su poética del contrapunto entre humor y tristeza en una comedia musical de artificio deslumbrante. La alta sociedad aparece como una maqueta delirante: pasillos infinitos, fiestas sin sentido, vínculos vaciados.
Singerman compone a Coca, heredera caprichosa y desbordada, que organiza obras “benéficas” tan extravagantes como crueles y gobierna su mansión como un reino infantil. La llegada de un administrador enviado por su padre desata un duelo entre impulso y disciplina. Bajo el brillo y el exceso, late una soledad profunda: como en un tango, se ríe para no llorar.
Esta película también forma parte de un ciclo permanente en el que presentamos películas argentinas de las que hoy no existen copias fílmicas proyectables en el Museo del Cine —y, en algunos casos, en ningún archivo fílmico del país—, pero de las que contamos con copias en soportes domésticos que, aun siendo digitalizaciones realizadas con tecnologías hoy en desuso, seleccionamos de acuerdo con su calidad muy satisfactoria de imagen y sonido.
18 h / Cine argentino en 16 mm: Luisito de Luis César Amadori (1943)
Con fotografía de Alberto Etchebehere y basada en una idea de Florencio Parravicini, en esta clásica comedia romántica, Paulina Singerman encarna tres personajes y despliega una versatilidad poco común. Para evitar que el hombre que ama se case por interés, Luisa asume la identidad masculina de “Luisito”, su secretario.
El cross-dressing —recurso icónico del primer Hollywood que desafiaba los roles de género— funciona aquí como motor cómico y artificio narrativo. Disfrazada de hombre, la protagonista accede a trabajos y situaciones que, como mujer, le estarían vedados. Los equívocos multiplican malentendidos y tensiones afectivas, jugando con la ambigüedad de las apariencias. Como en muchas comedias de la época, el desenlace devuelve las cosas a su cauce y restablece la pareja tradicional, cerrando el juego de identidades con el esperado beso final. En el contexto del cine argentino clásico, Luisito, al igual que Vidalita de Luis Saslavsky, se cuenta entre los ejemplos más claros y logrados de este juego de identidades.
Esta proyección se realiza con autorización expresa de la productora Argentina Sono Film, única titular de los derechos de la película.