La misa conmemorativa fue presidida por Monseñor Alejandro Giorgi, Obispo Auxiliar de Buenos Aires, y reunió a la comunidad parroquial y a vecinos del barrio en una fecha muy especial para la vida local. Desde el Gobierno de la Ciudad acompañamos esta celebración, compartiendo junto a los fieles y las familias que mantienen viva la historia y el espíritu comunitario del templo.
La iglesia fue inaugurada en 1875 por iniciativa de los padres de Felicitas Guerrero, joven de la alta sociedad porteña que murió asesinada en 1872. En su memoria, su familia impulsó la construcción del templo en el corazón de Barracas. La iglesia lleva su nombre en referencia a Santa Felicitas, viuda y mártir del siglo II. Con el paso del tiempo, la historia de Felicitas y el imponente templo que la recuerda se convirtieron también en parte de las leyendas urbanas de nuestra Ciudad, alimentando relatos y tradiciones que atraviesan generaciones.
A 150 años de su inauguración, la Iglesia Santa Felicitas continúa siendo un símbolo histórico, espiritual y patrimonial de la Ciudad, y un punto de encuentro para la comunidad barrial.