Hugo Fregonese en Hollywood
Durante los próximos dos meses nos dedicaremos, entre otras cosas, a (re)descubrir la interesante obra que el mendocino Hugo Fregonese realizó en Hollywood y Europa.
Fregonese desembarcó en Nueva York en 1935 y tres años después ya trabajaba en Hollywood como asistente de dirección. Volvió a la Argentina a mediados de los cuarenta, donde codirigió con Lucas Demare Pampa bárbara (1945) y luego firmó en solitario Apenas un delincuente (1949), uno de los títulos mayores del policial argentino clásico. De regreso en Hollywood, su filmografía americana, de una puesta en escena funcional y sin ornamentos, nunca le valió en Argentina el reconocimiento que su obra merece
Domingo 5 a las 18 h y viernes 10 de junio a las 16 h
Tambores apaches (Apache Drums, 1951, EE.UU.)
Un jugador es expulsado del pueblo de Spanish Boot, Nuevo México, por sus vecinos, gente devota que no tolera ni a tahúres ni a mujeres de vida fácil. Pero vuelve enseguida, cuando descubre que el pueblo está a punto de ser atacado por los apaches mescaleros al mando del jefe Victorio. Lo que sigue es un sitio claustrofóbico, con la caballería demorándose en llegar y la comunidad entera obligada a defenderse con lo que tiene a mano.
Producida por Val Lewton —el mítico productor de clase B detrás de La mujer pantera, en lo que sería su último trabajo antes de morir— y filmada en Technicolor en el desierto de Mojave, esta es la película donde el cine americano de Hugo Fregonese alcanza su mejor forma. La crítica de su época señaló cierta languidez en las escenas de diálogo, pero coincidió en algo: cuando llega el ataque, filmado con planos de mesetas imponentes y un sentido del ritmo que no da respiro, la película es de lo más tenso y logrado del western de su década.
Jueves 9 de junio a las 18 h
Alma solitaria de Hugo Fregonese (Saddle Tramp, 1950, EE.UU.)
Chuck Connor (Joel McCrea) es un vaquero que recorre el oeste sin más plan que seguir andando. Todo cambia cuando un viejo amigo muere al caer de su caballo y le deja, sin querer, la responsabilidad de criar a sus cuatro hijos huérfanos. Connor consigue trabajo en un rancho, pero debe ocultarle a su empleador que ahora tiene una familia a cargo. A la mudanza se suma Della, una joven fugitiva que termina ayudándolo a enfrentar a una banda de cuatreros que amenaza el lugar.
Filmada en Technicolor por Universal, la película mezcla el western con la comedia familiar, realizada el mismo año que Al cruzar la calle: dos films que muestran a un director recién llegado a Hollywood probando registros bien distintos. Aunque lo mejor de su carrera en Hollywood aún está por venir, el film conserva el gusto por los personajes a contramano y el ritmo ágil que serían marca de su cine.
La copia disponible para esta proyección no es de calidad HD; proviene de una emisión televisiva, pero consideramos valioso ofrecerla en estas condiciones.
Jueves 9 de julio a las 16 h
Al cruzar la calle de Hugo Fregonese (1950, One Way Street, EE.UU.)
Primer film estadounidense del mendocino Hugo Fregonese, que llegó a Nueva York en 1935 sin hablar inglés, pasó por Columbia como asesor técnico y regresó a la Argentina en 1938, donde dirigió cuatro películas —entre ellas Apenas un delincuente (1949)— antes de iniciar su carrera internacional.
La historia sigue a un médico cínico al servicio de la mafia que traiciona a su jefe huyendo con su amante y el botín de un robo. El azar los lleva a un pequeño pueblo de México, donde el idealismo dormido del doctor despierta ante la miseria y la necesidad de sus habitantes, aunque el pasado no tarda en alcanzarlos.
La película toma la arquitectura del noir clásico y la empuja hacia el melodrama y la redención. James Mason compone un antihéroe de moral resbaladiza con la sobriedad que lo caracterizaba, Dan Duryea aporta la amenaza sin matices del villano de género. Lo que distingue al film es su disposición a abandonar el territorio urbano del policial y abrirse a una geografía distinta, donde la violencia cede paso, aunque sea brevemente, a algo parecido a la esperanza.
Viernes 10 de junio a las 18 h
Mis seis presidiarios (My Six Convicts, 1952, EE.UU.)
Un psicólogo recién llegado a una prisión de máxima seguridad intenta establecer un vínculo con seis internos de perfiles muy distintos. Rodada en parte en San Quentin, la película encuentra su tono entre el drama carcelario y la comedia de caracteres: los conflictos se resuelven con conversaciones, y la tensión aparece con la misma naturalidad que el ingenio en el encierro.