Jueves 14 de Mayo de 2026

Experiencias inmersivas que permiten viajar en el tiempo

En Palermo, el pabellón Frers de La Rural se consolida como un polo tecnológico cultural con propuestas de realidad virtual aumentada

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VR

Una expedición al interior de la pirámide de Keops, en el antiguo Egipto, 2500 años A.C; una visita a la ciudad amurallada de Carcassonne, en 1304 de la era cristiana, llena de desafíos y peligros, y una vuelta por la prehistoria, cuando los dinosaurios eran los reyes de la Tierra hace 3500 millones de años y la humanidad era una lejana posibilidad.

Elige tu propia aventura pero con unos visores de realidad virtual aumentada y en 60 minutos. Es cierto que aquí no se puede seleccionar entre distintos finales como en los famosos libros (al menos por ahora), pero sí es posible sentirse “dentro” de una historia tan asombrosa como pedagógica. Eso explica el interés por esta forma de entretenimiento que tiene su epicentro en Palermo, más precisamente en el pabellón Frers de La Rural.

La última gran incorporación al menú de aventuras es “Life Chronicles – La evolución y extinción de las especies”, que propone un recorrido por 3.500 millones de años de historia de la vida en la Tierra, desde los primeros organismos hasta la aparición del ser humano. Allí, es posible conocer desde los primeros ecosistemas del período Arcaico, pasando por la explosión de vida en el Cámbrico, los grandes bosques del Carbonífero, la era de los dinosaurios en el Cretácico, hasta la aparición del ser humano. “El Horizonte de Keops” y “La última fortaleza - Una aventura épica Medieval”, completan el menú de experiencias.

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Componente educativo

Daniel Grinbank, empresario y director de DG Tech Lab, la productora detrás de estos formatos, sostiene: “Hoy el público no busca solamente entretenimiento: busca vivir algo que lo atraviese, que lo sorprenda y que lo conecte con una historia —reflexiona—. Las experiencias en realidad virtual tienen ese diferencial, porque combinan tecnología de última generación con contenidos significativos, generando una sensación de presencia única. En un mismo espacio, una persona puede recorrer millones de años de evolución, explorar civilizaciones antiguas o sumergirse en una ciudad medieval, y hacerlo de manera activa, no como espectador pasivo”, afirma.

Si hay algo que distingue a estas propuestas de otras que utilizan la realidad virtual es que, además de entretenimiento, dejan un aprendizaje. “Estas experiencias despiertan la curiosidad. Hay un componente educativo muy fuerte, pero presentado desde el asombro y la experiencia directa, algo que hoy es muy valorado por públicos de todas las edades —destaca Grinbank—. Creo que ahí está la clave de por qué son tan buscadas estas experiencias: proponen una forma distinta de entretenimiento y despiertan aprendizaje”.