El mate ya no se toma solamente en casa, en la oficina o en una plaza. Ahora también tiene sus propios bares, cartas de degustación, sommeliers y hasta talleres para crear mezclas personalizadas. Buenos Aires asiste al nacimiento de una nueva cultura matera, que tendrá su gran celebración el sábado 17 y el domingo 18 en La Rural, con la edición de Matear, la feria que reúne a productores, especialistas y consumidores alrededor de la infusión más popular del país.
Mientras tanto, en distintos barrios porteños proliferan espacios donde la yerba se degusta con el ceremonial de un vino de autor o un café de especialidad. En Mate Bar Experience, con locales en Tres Sargentos 463 (Retiro) y Guatemala 4168 (Palermo), todo comenzó con una pausa durante un recorrido turístico en monopatín eléctrico. “Nos tomábamos treinta minutos para compartir un mate. Era el momento más lindo y de mayor conexión”, recuerda Miguel Salazar, venezolano que llegó hace nueve años junto con Rita, su esposa y socia. “El mate fue nuestro abrigo durante el primer invierno frío. Este emprendimiento es un tributo a la Argentina”.
90 minutos detrás de la bombilla
La experiencia dura 90 minutos, cuesta 29 dólares y propone comparar yerbas tradicionales, suaves y premium de pequeños productores. Las mesas compartidas reúnen hasta seis personas de distintas nacionalidades. Próximamente habrá talleres de elaboración de blends, con yuyos y proporciones ajustadas al paladar de cada participante.
En el bar del Museo del Mate (Av. de Mayo 853), Monique Fernández propone degustaciones de distintas moliendas, bebidas gasificadas y tónicas elaboradas con yerba. La experiencia completa cuesta 30 mil pesos e incluye la entrada al museo. También se ofrecen alfajores de yerba mate y, en verano, tereré.
“Los argentinos vienen creyendo que saben mucho, pero descubren diferencias que desconocían”, explica Iván Rolón, sommelier y coordinador de las experiencias. El recorrido permite comparar la yerba argentina con palo, la molienda fina uruguaya, la paraguaya utilizada para tereré y la brasileña, fresca, verde y envasada al vacío.
También aparecen la barbacuá, de secado tradicional con humo, y la canchada, de molienda gruesa y sabor más suave. Entre más de cincuenta marcas, el visitante aprende a distinguir intensidades, aromas y texturas. Incluso se revisan mitos sobre el polvo, la temperatura del agua y la preparación.
Fiesta matera
El fenómeno tendrá su celebración el 17 y el 18 en el Pabellón Ocre de La Rural, donde Matear reunirá productores, emprendedores, científicos y consumidores con degustaciones, gastronomía, innovación y actividades culturales.
Bajo el lema “El sabor de ser argentinos”, la feria mostrará cómo una tradición doméstica se reinventa sin perder su esencia: la de compartir, alrededor de una bombilla, algo más que una bebida.
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