Lunes 13 de Julio de 2026

Buenos Aires, la reina del musical

El género vive su mejor momento con una veintena de títulos en la cartelera porteña y con producciones a la altura de los grandes escenarios del mundo.

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Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires. Elena Roger y un episodio clave de la historia rioplatense.  — CTBA / Carlos Furman

Algo está pasando en los escenarios de Buenos Aires que enamora a los porteños: los musicales en la calle Corrientes y en otros puntos de la Ciudad protagonizan la temporada teatral y cautivan al público. En la cartelera porteña es posible encontrar títulos novedosos y otros clásicos llevados al terreno cantado, impulsados mayormente por un público joven, aunque este no es un rasgo excluyente del fenómeno.

Basta recorrer las marquesinas para encontrar una veintena de ellos que llenan las salas y obligan a colgar el cartel de “localidades agotadas”. Este es el caso de la exitosa puesta Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires en el Teatro San Martín, protagonizada por la artista Elena Roger. Sin disponibilidad hasta finales de agosto, la obra es una ambiciosa ópera rock basada en la música de un ícono nacional como Charly García. El espectáculo propone una mirada contemporánea sobre un episodio fundacional de la historia argentina: las invasiones inglesas de 1806.

Otro musical que supo ser un éxito de público en sus primeras temporadas y que vuelve por la cuarta a partir del 18 de julio a la cartelera del Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA) es Benito de la Boca, obra sobre la vida del pintor Quinquela Martín, que se presenta en el Teatro de la Ribera. También sigue en cartelera Cuando Frank conoció a Carlitos, un espectáculo multipremiado que comenzó en el Teatro Alvear y que ahora se presenta en el Teatro Multitabaris. La obra, que apela a la emoción con la interpretación de tangos como Mi Buenos Aires Querido y Por una cabeza, propone un encuentro imaginario entre Gardel y Sinatra.

Billy Elliot. Una historia sobre el poder de seguir los sueños.  — Opera Prensa / Nicolás Rejlis

En los teatros masivos de la avenida Corrientes, Annie, el musical en el Teatro Broadway; Hairspray en el Teatro Coliseo; la recién llegada a la Argentina Billy Elliot en el Teatro Opera; Charly y la fábrica de chocolate en el Gran Rex, o Anastasia en el Teatro Astral y hasta el disruptivo musical Forever Young en el Picadero, convocan a un público exigente, que busca sorprenderse y disfrutar de un género que gana cada vez más adeptos.

La oferta no acaba ahí, también se espera el estreno de clásicos infantiles de todos los tiempos como El mago de Oz en el Teatro Cervantes, que se verá este julio en plenas vacaciones de invierno; o los musicales que ya pueden disfrutarse en otros teatros de la Ciudad, como La historia sin fin y Tarzán en el Multiescena; Cuando dejé de volar, de Pablo Gorlero en el Centro Cultural de la Cooperación y Remigio Verdales, un carpincho, en el Sarmiento. También se destacan Cuentos de Gulubú y Manuelita, mi casa es mi mundo, basada en los personajes de María Elena Walsh en el Teatro Regina, por citar algunas.

Charlie y la fábrica de chocolate. El clásico infantil llegó al Teatro Gran Rex.

Las claves del éxito

El gusto renovado de los porteños por el género musical se apoya en dos claves principales: por un lado, las grandes producciones al estilo Broadway, que son un atractivo por sus impresionantes puestas, y por el otro, la posibilidad de ver artistas de renombre entonando canciones en roles protagónicos.

En varios de estos casos se trata de musicales de corte clásico que vienen de probar su éxito y permanencia en los corazones del público en Broadway, meca mundial del musical. En otros, se trata de adaptaciones proveniente de la pantalla grande con letra y música de autores contemporáneos, como Billy Elliot, adaptada del film de Stephen Daldry del 2000 y con música compuesta por Elton John. La producción local realizó un casting junto a la Fundación Julio Bocca para dar con los protagonistas infantiles.

El despliegue de algunas de estas producciones vernáculas no se queda atrás. En Invasiones I, por ejemplo, participan treinta actores en escena y más de noventa detrás de ella entre técnicos y artistas, e incluye una escenografía imponente que simula un buque inglés y vestuario diseñado por Graciela Galán. Todo esto moviliza recursos económicos, dinamizando el sector de las industrias creativas. Además ofrece la posibilidad al talento formado en Argentina de lucirse en los escenarios, al tiempo que se van estimulando a las nuevas generaciones locales de actores y bailarines que se especializan en teatro y comedia musical.

Por último, no se pueden dejar de lado aquellas producciones muy queridas que suelen tener distintas temporadas como Rent, Despertar de primavera, Mamma Mia y Casi Normales, que tuvo hasta hace poco una versión inmersiva; u otras que estuvieron en cartel hasta hace poco y se convirtieron en fenómenos como Matilda, School of Rock y Heathers, varias de ellas con Fernando Dente detrás.

Lo cierto es que el género, a menudo considerado menor, parece haber dejado atrás los prejuicios y está viviendo uno de sus mejores momentos en la Ciudad, con récord de ventas, buenas críticas y el favor de las audiencias, que no paran de viralizar “shorts” en redes e impulsan el género que no para de cosechar likes en las pantallas y ovaciones en las salas.

Anastasia. Un viaje inolvidable entre la historia y el romance.  — Teatro Astral / Melina Ercoli